“Hay una grieta en mi corazón . Un planeta con desilusión”
Gustavo Cerati, Soda Stéreo, 1985
Difícil lidiar con una imagen impecable como la del presidente Abelardo De La Espriela Otero, sus medidas de seguridad y sus gestos corporales que exageran el discurso que plantea a unos conciudadanos que a pié y sudorosos se arriesgan a un empujón militar, policial, escoltas o atropelo de una camioneta 4×4 blindada B7, más escudos antibalas, para verle más cerca.
Es decir, lo que vimos en Buenaventura, Quibdó, El Cairo y otras, donde solo Chocó y la costa de Buenaventura concentran un promedio de pobreza superior al 55% es un contraste frente a un esquema de casi $50 mil milones que cada mes se destina para financiar la infraestructura técnica, viáticos, mantenimiento de vehículos blindados y las operaciones de seguridad necesarias para salvaguardar la vida del presidente, el vicepresidente y sus familias.
No es tanto un balón, que habría que mirar si sobraron de la campaña o se marcaron con recursos públicos, es la manera de cómo es de grande la distancia segura del presidente y su comitiva frente a los pequeños, que debieron ser preseleccionados, en un deporte que exige el contacto. Es decir, el balón no cumplió con su destino de entretenimiento porque además debe recordar el presidente que, junto al Comité del Paro Cívico, el estadio para jugar fútbol con los balones donados se ha embolatado y ya tenía más de $10 mil milones, situación que debe resolver el recién nombrado director de la Ungrd.
Y si en apenas escasos 10 días de mandato, la distancia entre el presidente y su pueblo es tan larga y la imagen impecable de su vestir y presentación personal va seguir con tanto maquilaje, en una situación delicada donde hay que meter la mano, va a pasar como con el mininterior, Rodrigo Lara, que en un barrio de Buenaventura expresó que “con cemento y las tablas ustedes hacen eso en dos minutos” o como con su minvivienda, Jaime Andrés Beltrán, que dio papaya en la playa de paseo familiar, cuando el sismo de 7,4 grados ha dejado más de 120 mil predios afectados en el país, según Ungrd.
Mejor dicho, si es sin querer queriendo que estas acciones se hacen porque todavía no hay un ritmo de jefe de Estado, el plan estratégico de comunicaciones de Abelardo De La Espriela Otero se parece mucho a la estrategia que maneja el alcalde Álvaro Alejandro Eder Garcés, donde además sus colaboradores individualizan el colectivo y que lo tienen a un año largo de terminar, siendo ministerial, en 22% de aceptación.
