
RODRIGO VICTORIA BOTERO
DIRECTOR PORTEÑO SE NOTA
“Pongámonos de acuerdo en lo fundamental”, dijo el sacrificado Álvaro Gómez Hurtado, el último “godo” certificado en la poítica colombiana y, sin embargo, desde Álvaro Uribe Vélez, el país ha alcanzdo el más alto nivel de polarización. Tanto que la oposición con ideología de izquierda, pero matizada en el progresismo, propuso un cambio en la manera como se debe aplicar la gobernanza en Colombia.
Y ese camino fue permeando la institucionalidad con el propósito de conseguir la paz. Cada gobernante le puso su ‘mano’ y cargó al constituyente primario de responsabilidades que no le atañen. Le impuso fuerza, impuestos, estrategias, tratados, acuerdos y hasta paños de atención solidaria, el último con mayor énfasis en el equilibrio social.
Pero el “Comandante en jefe” poco ha adelantado en el proceso de pacificar y de encontrar lo que se llamó “la paz total”, entendida con la tranquilidad de la sociedad y no con la prosperidad de quien delinque.
Si bien se buscó la igualdad social, la defensa de los derechos y la correlación ingresos – estabilidad, la política de paz contra las guerrillas y la delicuencia no fue más allá de filosofar por el respeto humano de quien, como lo hizo una vez Gustavo Petro Urrego, se alzó en armas para acceder al poder. Enhorabuena, lo alcanzó después de ser firmante de un acuerdo de paz, pero dejó un legado que podría interpretarse como si a la vez ¿se desarmó del espíritu de la guerra?.
Desde el juramento de posesión cada uno advierte que sean “la patria y Dios” quienes juzguen sus actuaciones. A nosotros como contribuyentes o beneficiarios del Estado nos toca medir si estamos conformes con ello, independiente del color y la orilla que elijamos. De nada sirve matar como en los 60’s y 70’s por el partido o como hoy perder hasta la familia por toparnos con realidades que se hacen mayorías en las urnas y con los votos.
Sirve de verdad que nos alineemos por la igualdad en el trato socioconómico que representamos.
Abelardo de la Espriella ha alcanzado notoriedad como abogado penalista, empresario, escritor y, desde el 7 de agosto, como presidente en ejercicio de Colombia. En sus primeros, casi dos meses de ‘alardear’ con un saludo poco común de un civil ante los símbolos patrios, un caminar a lo ‘mero protagonista’ del cine spaghetti western y poniendo cara en nombre de ‘Cristo Rey’ , la acción ‘Se Nota’ y ahora habrá que confirmar con el desarrollo de la ‘Patria Milagro’ y el presupuesto aprobado.
Los estilos son diferentes. Pasamos de una posible permicidad con gestores que no hablaron de paz, a un gobernante que con pistola al cinto, victoreando ‘al Rey’, busca, de otra manera “conseguir la paz”.
Si bien a Abelardo De La Espriella, actual presidente de colombia, se le ve solidario y como buen costeño con ‘pulla’ por donde camina, falta ver si su política de austeridad, anticorrupción y de ‘armas tomar’ conta la delincuencia facilita lo que la mitad más uno y los otros expectantes podamos ver al final: ¡tranquilidad con justicia!

FOTO: @ABDELAESPRIELLA


