EL PRIMER PASO NO TE LLEVA ADONDE QUIERES IR, PERO TE SACA DE DONDE ESTÁS.

No es el juicio a las mesas de diálogo sociojurídicas que en su dinámica no han encontrado soporte legal para lograr una desmovilización, pues hoy solo aplica el sometimiento y el esclarecimiento de la verdad con un firme propósito de no repetición, pero sin cabida, tampoco, en la justicia transicional.

Pero, es complejo entender la naturaleza del conflicto interno que va desde las pocas oportunidades, desatención del Estado, mala prestación de los servicios públicos, corrupción y feria de contratos y recursos hasta una ‘cultura’ de poseer en el menor tiempo ‘todo’ en la ilegalidad o en el ‘rebusque’, palabra que incentivara el paro cívico de hace 9 años.

El dinero fácil así sea con un ‘fierro’, tampoco es sencilo. Poseer un ‘harem’ en medio de escasez, reclutar incautos con resultado inmediato de poder, dinero, mujeres y entretenimiento permanente ofrece más que una demorada gestión de pre y pos estudios, generación de proyectos, viabilidad de los mismos y que cientos de funcionarios, sin afán porque desconocen donde va o viven conformes con el sueldo que les toca, no apuran.

Pero a elos, los que están al margen de la ley, no solo los persigue el Estado, las autoridades locales e internacionales, los padres de los hijos falidos, los hijos de las madres cabezas de hogar que dejan; sino, también, los que se cansan de recibir órdenes, humilaciones y que tiran su propia ’línea’ para tomarse un territorio vecino o al otro extremo, pero con el ‘pique’ de ‘me las pagarás’.

Súmele la participación de las ganancias a las necesidades locales o de vecinos para que toleren las actividaes”non santas” y les defiendan en asonadas cuando “la ley” legue por elos, pues su título de ángel no se lo quitan en la cale, en la cuadra, en el barrio y en al ciudad.

Este pensamiento suplió lo que antes y hoy, en baja proporción, se le indilgaba a ‘los norteños’, que a diferencia de cometer delitos atroces se arriesgaban a terminar en alta mar, colándose en los buques y legar a ‘los yores’ como los titulados ‘polizones’ o ‘polizontes’.

Elos, una generación que quería conseguir fortuna de manera forzada, pero no fácil. La navegada sin pasaje y sin visa era otro dolor de cabeza que se aumentaba con el ‘arribo’ sin ‘papeles’ para andar en el ‘Norte’ con un inglés machacado, el mismo que usan los guías de los marinos que legan al puerto de Buenaventura.

A su regreso con fortuna, y con ‘los verdes’ a planear su inversión en mejorar la casa y las condiciones de su familia. Estos ‘norteños’ se equiparaban con los trabajadores del ‘muele’, los de Puerto de Colombia, los de ‘los fogones’, y que se constituían en una especie de ‘la alta’ de Buenaventura.

Esa referencia de ‘sana oportunidad’ de antes cuando no había universidad en el Pacífico más que la de la cale, no se compara con la demencia de los que pretenden hoy conseguir sus cosas arrasando con las necesidades de sus propios coterráneos. es hora de voltear la página y vivir en paz.

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