WILLIAM LÓPEZ ARANGO
EDITOR PORTEÑO SE NOTA

Los vecinos del sector de Bajo Firme, en Buenaventura, nunca se imaginaron que el horror de la guerra pudiera convivir cerca de ellos, con las tristemente célebres casas de pique. Mucho menos pensaron que algún día, la cuadra donde siempre se escucharon los sonidos de una marimba, se convertiría en la frontera que separaría el bien del mal.
Pero, así fue. Y si no es por la permanencia en ese sector del maestro Baudilio Cuama -homenajeado en el XXII Festival de Música del Pacífico Petronio Álvarez- la violencia hubiera seguido campante en Piedras Cantan.
Con el embrujo de sus notas musicales Baudilio ‘hechizó’ a 60 jóvenes del río Naya, el Yurumanguí, La Bocana, Juanchaco y los cuatro barrios más difíciles de Buenaventura en la comuna 12, para que dejaran las armas y se dedicaran a construir bombos, cununos, guasás y marimbas en su taller.
“Los muchachos me hicieron caso. Cambiaron las granadas y los fusiles por instrumentos musicales y les enseñé a tocar los primeros acordes de ese patrimonio inmaterial de la humanidad llamado marimba. Pese a las amenazas, persistí. Me alcanzaron a matar dos hijos, pero le dije a las autoridades y a los bandidos que así acabaran conmigo, yo no me iba a ir de mi barrio y no dejaría de enseñar mi música a los muchachos que estaban en riesgo”, expresó Baudilio.
“Al poco tiempo ya estaba con la escuela taller. A través de ella salvé a miles de niños y jóvenes de la guerra, pues yo había llorado dos hijos y cientos de madres habían llorado los de ellas, por lo que decidí, que, en mi barrio, nadie iba a llorar una desgracia más”, agregó el maestro.
El milagro lo hizo un xilófono de madera de palma chonta equipado con tubos resonadores de guadua, llamado el piano de la selva, cuyo toque se acompaña con bombo, cununo y guasá, el cual Baudilio aprendió a tocar desde que tenía ocho años. Hoy, a sus 78 años, dejó este mundo terrenal para sumarse a los coros celestiales y desde el cielo entonar arrullos inmortales, currulaos, bambucos viejos, jugas y bundes.
Contaba Baudilio que su padre le compró a Eugenio Montaño, de Guapi, una marimba de 3/8 y 24 chontas en la que él aprendió a tocar. Como era tan niño, su padre le dijo que para aprender a tocar tenía que irse para la selva con la marimba, hacerla sonar para registrarla en la manigua, dejar los tacos encima y dormir debajo de ella para que a las doce de la noche llegara el duende y le enseñara.
Por temor, no se fue para el monte, sino que subió la marimba al tambo de paja donde vivían y se acostó en unos petates a dos metros del instrumento. A la una de la mañana tuvo una pesadilla: vio al duende coger los tacos y tocar. A pesar de que el duende ya se había ido, no se pudo levantar del miedo, sino hasta las cinco de la mañana, cuando cantó el gallo. Cogió los tacos y como poseído, empezó a tocar lo que recordaba. Eso fue un 15 de diciembre de 1957. Desde ese entonces supo que la música del pacífico macaría el resto de los compases de su vida, idea que se reforzó cuando comenzó a ser reconocido, y gracias a su talento, llamado a participar en las agrupaciones de Mercedes Montaño, Teófilo Potes Gregorito Rivas y Guillermo Yusti, quienes hicieron posible que la marimba subiera a los grandes escenarios.
Toda su vida la dedicó a la música del Pacífico. Y así como de sus 13 hermanos, él fue el destacado en la marimba, logró que sus hijos Alí, Jefferson y Eloy continúen con la tradición. Ellos ya han participado de en el Festival Petronio Álvarez y han salido ganadores con la agrupación Bombo Negro.

“A mí me transmitieron el saber, yo lo transmito a mis hijos y Dios quiera que ellos hagan lo mismo con mis nietos”, manifestó en vida Baudilio Cuama, durante el homenaje que le hiciera la Alcaldía de Cali al reconocerlo como maestro de maestros en la interpretación de la marimba”.

Más talento desde Buenaventura, por estos días, una nueva generación de artistas. Arrancó el rodaje de la serie El Estero, un proyecto de la Fundación Talento 100% Pacifico, financiada por la convocatoria ‘Abre Cámara’ del ministerio TIC. Es una obra dirigida por Manuel David Riascos, actor, director, fotógrafo y cocinero.

