EL PRIMER PASO NO TE LLEVA ADONDE QUIERES IR, PERO TE SACA DE DONDE ESTÁS.

¿A usted le parece aburrido ir a Buenaventura por Cali o Buga?

Tal vez porque la vía que no ha sido fácil construir en doble calzada demora sus planes de legar a probar un triple, un plato con piangua, una cazuela, sentir la marea y remojarse los píes a orilas del sube y baja de la ola en La Bocana, Pianguita, Maguipi, Juanchaco, Ladrileros o La Barra.

Tal vez porque unos pocos malhechores en chanclas se les antoja pensar que no tienen ley – pero que ya están detrás de barras de hierro – que disimulan en una mesa instalada para dialogar, pero en la que dicen lo que no cumplen por estar en su zona de confort y en instantes que el Estado anda embolatado con las normas que acordarían una tranquilidad duradera.

Porque cae la bendita luvia más veces que en cualquier otro lugar del mundo.

Quizás porque tiene el récord de alcaldes y funcionarios destituidos por perder la plata de la salud, la educación y la recreación, entre otros, sin que ninguno esté en barrotes o devolviendo ‘gota a gota’ lo robado.

O porque las cosas se envolatan más de lo indicado. Que los entes de control pegan un grito porque no pueden empezar la auditoría, pero no porque hay basuras por muchas esquinas. Porque el agua potable no lega sino que se va.

Pues mire que esos detales son los que hicieron que unos se pararan en El Galinero por casi un mes para ver si alguien lo vía y le paraba bolas. Y en efecto así pasó: unos pidiendo y otros proponiendo.

Pero, qué cosa hasta ahora lo fundamental sigue esperando más acuerdos: y es que unos ponen más a lo pedido y otros se escudan en un Conpes.

Hay quienes toman iniciativas y los que estaban en el sitio para resolver regresan a criticar y denunciar, pero pidiendo más votos y con el lema: “ahora sí, hay esperanza”.

Que bueno que la Unipacífico esté resolviendo con los estudiantes lo que debieron.

Que bueno que el muele turístico tenga dolientes y salientes. Y que vengan las balenas.

Que la vía esté quedando a punto a pesar de los pare y siga.

Que el festival folclórico despunte con mejor visión.

Que el malecón mantenga su administración al que debería sumarse el bulevar.

Que las parteras sean universales y el viche bebida ancestral.

Que se cumplió con la relimpia del canal de acceso a los mueles. Que se piense en ser parte de la despensa del gas que necesita el país.

Que los jóvenes estén en el arte y la cocina y hasta pensando en confrontar las ideas que plantean para resolver muchas de las cosas que se han anclado en un escritorio en Bogotá, en la gaveta de un funcionario local o que no han salido por el cerramiento de la vía.

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