EL PRIMER PASO NO TE LLEVA ADONDE QUIERES IR, PERO TE SACA DE DONDE ESTÁS.

Viene a mi mente aquel día -hace como 20 años- cuando la concejal de Cali, Clementina Vélez Gálvez (q.e.p.d.), sentada en su poltrona con herraje reforzado y extendiendo sus manos sobre el viejo escritorio de cedro negro con ribetes de cuero marrón, tomó las mías y mirándome fijamente a los ojos mientras subía su ceja izquierda hasta tocarse las arrugas de la frente, me dijo: “Mijo, la política es como una rueda de Chicago”.

Y prosiguió: “Esa rueda gira y gira hasta que llega un momento en que se detiene (hoy, es cada cuatro años). Ya detenida, arriba quedan paradas las gallinitas blancas, que son las que tienen el poder, las que se creen pulcras y de mejor familia. Mientras tanto, abajo quedan paradas las gallinitas negras, las que tiene que soportar y resignarse mientras siguen luchando… …Esas gallinitas blancas se cagan todo el tiempo encima de las negritas, pero cuando la rueda vuelve a girar, las gallinitas negras quedan arriba y ahí ellas empiezan a cagarse sobre las blanquitas y ese chorreado se les nota más”.

La negra era profeta. En aquel entonces la ciudad estaba perdiendo la Empresa de Servicios Varios – Emsirva, por lo que en su real saber y entender me dijo: “Esas gallinitas blancas les hicieron el favor a los amigos de Medellín y Bogotá, por lo que se valieron de idiotas útiles de Cali para generar caos en las basuras, impidiendo que los carros recolectores salieran a las calles. Una vez la comunidad tuvo los desperdicios en el cuello, la gente empezó a gritar que las moscas, las cucarachas y los ratones los estaban enfermando. Y ahí se aprovechó el momento para decir que Emsirva no servía y que eso debería manejarlo la empresa privada”.

Justo en esa época estaba de presidente del Concejo de Cali un hombre sabio, atinado, conservador, gran conocedor de la ciudad y muy estudioso. Aunque ya está retirado de la vida política, no hace mucho me corroboró lo que decía Clema. Y agregó que el manejo de las basuras de Cali se lo entregaron en bandeja de plata a los hijos del mismo presidente que ordenó la intervención de la empresa en el año 2005, haciéndolo a través del empresario William Vélez (q.e.p.d.) para que sus dos hijos se enriquecieran, como efectivamente sucedió.

Hoy -21 años después de la intervención- se anuncia por enésima vez y con bombos y platillos, que Emsirva volverá a quedar en manos de la ciudad, por tardar el 30 de junio, o antes de que termine la presidencia de Petro. Pero no le creo a esa entrega ya, ya. Hay una brecha de dos años en los que pueden pasar muchas cosas; se pueden volver a torcer las gallinitas blancas si la rueda gira a su favor. Y en vez de entrega, lo que puede haber es prórroga por otros 20 años para los 10 operadores que siguen en el juego, cuatro de los cuales se reparten la torta. Y ahí están los chicos millonarios, con los políticos y los empresarios a su favor.

No crean que la basura está mandada a recoger. Aún no hay un cronograma oficial de entrega. Quedan jijuemil trámites en la carpeta. Los contratos no se les renovaron a los operadores. Los 870.000 clientes no están cautivos. Emsirva no tiene equipos, ni personal. Si les hundieron las reformas a las gallinitas negras, no me imagino qué podrán hacer ahora los congresistas, sabiendo que estas están a mes y medio de ser desplumadas.

El debate sobre la entrega de Emsirva a los caleños se volverá a debatir en julio de este año. Para ese entonces ya se sabrá quién es el nuevo presidente de los colombianos. Si no es Cepeda, las cosas se enredan, porque Paloma y De la Espriella no le van a quitar el tetero a los bebés de Álvaro Uribe. Así las cosas, los que están vociferando a los cuatro vientos que Emsirva ya regresó a los caleños, es mejor que le cojan dobladillo a la lengua. No hablen basura.
Recójanla.

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