DESDE EL 9 DE FEBRERO DE 1791 APARECIÓ EL PRIMER PAPEL PERIÓDICO
Aunque el discurso político y algunos periodistas influenciadores de la opinión se dediquen a demeritar, por sus conveniencias, al “mejor oficio del mundo”, quienes lo ejercemos en la independencia o dentro de una redacción con lineamientos políticos públicos, lo hacemos con la convicción de servir al lector, escucha o audiovisual para que forme su opinión crítica no para que afirme lo que expresa su influenciador.
La manera de presentar la información cambió con el desarrollo del internet y ahora se mimetiza con el uso de la inteligencia artificial.
Quienes tienen la destreza fungen como “el periodista soy yo”, la equivocada propuesta de Caracol Noticias para titular las quejas de la población a donde efectivamente no llegamos.
Y es equivocada porque reafirmó el mensaje de que quien pueda realizar un video con su denuncia se puede considerar periodista. Incluso, hasta algunos juzgan que lo hacen mejor que una acreditada persona de medios de comunicación.
La academia hace esfuerzos para mantener vivo el interés por formarse en comunicación con especialidades y hasta derivó especializaciones, pero con la base de la comunicación como estrategia.
Pero los tutoriales, los breves cursos de marketing digital y las dificultades para financiar capacitaciones y los mismos medios tradicionales o independientes van deteriorando la fuerza que el periodismo le ha generado a la , cada vez creciente, manera de influir sobre las decisiones políticas de los ciudadanos y ni se diga del seguimiento a los engaños de los funcionarios públicos con los dineros del erario.
Sí, debemos aceptarlo, cada vez ser periodista es más complejo. En cambio, cada vez ser comunicador es más fácil.
No son los medios, nos son las redes. Son las personas que encajan en el negocio. ¿Cuánto reciben, si monetizan, los presidentes o expresidentes; los ministros o congresistas; los que manejan los recursos públicos o quienes teniendo el deber de rendirle cuentas a la comunidad?
Pero con todo y el poder que tienen los jefes de comunicaciones con sus nutridos equipos, los periodistas seguimos huellas, pistas y no dejaremos de ser “la piedra en el zapato”. A veces quisiéramos llegar al slogan de otro programa de Caracol Televisión, ese si con acierto: “nada se nos escapa”.
