EL PRIMER PASO NO TE LLEVA ADONDE QUIERES IR, PERO TE SACA DE DONDE ESTÁS.

Mañana, una prueba más en Bucaramanga

La última semana no fue sencilla para el Deportivo Cali. El equipo azucarero vivió días de tensión, cuestionamientos y rumores tras la dolorosa derrota 3-2 en Bogotá frente a Internacional de Bogotá, en un partido que, paradójicamente, había jugado bien durante varios tramos.

El conjunto verdiblanco mostró argumentos futbolísticos, intensidad, propuesta ofensiva, pero una discutida lectura de partido por parte del entrenador Alberto Gamero terminó inclinando la balanza en contra. El resultado no solo dejó puntos en el camino, sino que abrió un debate fuerte en el entorno del club. Se habló de ultimátum, de decisiones drásticas y de un proceso que podía llegar a su fin antes de lo previsto.

La presión aumentó durante la semana. El ambiente era denso. El compromiso siguiente no era uno más en el calendario: era un partido bisagra para el proyecto y, especialmente, para el entrenador.

Y el Cali respondió

Ante una de las nóminas más fuertes del país como la de Atlético Nacional, el equipo mostró carácter, orden y determinación. Supo competir, cerró espacios y golpeó en el momento justo. El 1-0 final no solo significó tres puntos; representó oxígeno puro.

El gol llegó en un momento clave y tuvo un componente simbólico importante. Juan Ignacio Dinenno, quien venía atravesando una sequía goleadora, volvió a celebrar tras capitalizar de cabeza un excelente centro de Luis Manuel Orejuela. El delantero se impuso en el área y conectó con precisión para vencer al portero rival, desatando la euforia en la tribuna y liberando tensión acumulada tanto en el plantel como en la hinchada.

Pero si Dinenno fue decisivo en ataque, la gran figura de la noche estuvo bajo los tres palos. Pedro Gallese tuvo intervenciones determinantes, con atajadas de alto nivel que sostuvieron el resultado en los momentos más apremiantes del compromiso. Sus actuaciones estelares permitieron mantener el arco en cero y fueron fundamentales para asegurar una victoria que vale más que tres puntos.

La hinchada tomó un respiro. El plantel también. Y el propio Gamero, quien estaba en el ojo del huracán, encontró una bocanada de tranquilidad en medio de la tormenta.

El triunfo ante Nacional puede marcar un punto de inflexión, pero el desafío ahora es sostener el rendimiento y convertir la reacción en una tendencia.

Pero hay una deuda pendiente que sigue sin resolverse: el rendimiento fuera de casa. El Deportivo Cali aún no consigue ganar como visitante, una asignatura que comienza a lasar en la tabla y en la confianza del proceso. Los hombres por Gamero necesitan trasladar la solidez mostrada en condición de local a otros escenarios si realmente quieren consolidarse entre los ocho y alejarse definitivamente de los puestos incómodos del descenso.

El próximo reto será en Bucaramanga, cuando visite al siempre competitivo Atlético Bucaramanga. Allí no solo estarán en juego tres puntos; estará en juego la capacidad del equipo para demostrar que la victoria ante Nacional no fue un simple respiro momentáneo, sino el inicio de una recuperación real.

En la tabla, el Deportivo Cali se ubica sexto con 10 puntos, dentro del grupo de los ocho. Sin embargo, el margen sigue siendo corto y la cercanía a puestos de descenso aún obliga a mantener la concentración y la regularidad.

El fútbol suele ofrecer segundas oportunidades. Esta vez, el Cali la aprovechó en casa.

Ahora deberá demostrarlo fuera de su estadio, que está listo para dar el siguiente paso.

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