EL PRIMER PASO NO TE LLEVA ADONDE QUIERES IR, PERO TE SACA DE DONDE ESTÁS.

En estos días el país ha vuelto a hablar de un tema que muchas personas conocen demasiado bien: el acoso. No solo en medios de comunicación, también en empresas, universidades, hospitales, colegios y hasta en espacios donde se supone que debería existir respeto.

Pero todavía hay una gran confusión: ¿qué es realmente el acoso?

El acoso no siempre es algo evidente o escandaloso. A veces empieza con comentarios incómodos, insinuaciones, mensajes fuera de lugar, bromas que incomodan o actitudes que hacen sentir a la persona observada, presionada o en desventaja. Cuando esto se repite, cuando hay abuso de poder o cuando la persona siente miedo, ansiedad o incomodidad constante, ya no estamos hablando de un malentendido: estamos hablando de acoso.

Cómo identificarlo

Muchas víctimas dudan porque piensan que están exagerando. Sin embargo, hay señales claras:

  • Comentarios sobre el cuerpo o la vida personal que no son apropiados.
  • Mensajes insistentes fuera del contexto laboral o académico.
  • Miradas, gestos o insinuaciones incómodas.
  • Presión emocional o laboral para aceptar algo que no se quiere.
  • Miedo a decir que no por temor a perder oportunidades.

El acoso no siempre grita. Muchas veces incomoda en silencio.

¿Por qué no se denuncia a tiempo?

Esta es una de las preguntas más frecuentes y también una de las más injustas. Porque quien nunca ha vivido una situación así no imagina lo difícil que es hablar.

“LA VERDADERA ENCUESTA ES LA DEL 31 DE MAYO. YO QUIERO QUE LA GENTE SE SACUDA. NO ME DEJEN SOLO”: LUIS GILBERTO MURILLO

Las razones suelen ser psicológicas: miedo a no ser creída, vergüenza, culpa, dependencia laboral, presión social o temor a que todo se vuelva en su contra.

También existe un estigma muy fuerte: muchas víctimas sienten que denunciar significa exponerse, revivir lo ocurrido o ser juzgadas.

El silencio no significa que no haya pasado nada. Muchas veces significa que el miedo fue más fuerte.

Las secuelas emocionales.

El acoso no solo afecta el momento en que ocurre. Deja huellas profundas en la autoestima, en la confianza y en la seguridad personal. Puede generar ansiedad, inseguridad, insomnio, miedo al entorno laboral, tristeza constante e incluso una sensación de culpa que no debería existir.

Desde la psicología sabemos algo muy importante: el problema nunca es la víctima. El problema es la conducta que vulnera la dignidad de otra persona.

Lo que sí podemos hacer

Hablar del acoso no busca generar miedo, sino conciencia. Reconocerlo, nombrarlo y entenderlo es el primer paso para prevenirlo.

Escuchar sin juzgar, creer en la persona que se atreve a contar lo que vivió y promover entornos más respetuosos es responsabilidad de todos. Porque el respeto no debería ser una excepción: debería ser la base de cualquier espacio humano.

Y algo fundamental: pedir ayuda psicológica no es debilidad. Al contrario, es una forma de recuperar la seguridad, la tranquilidad y la confianza que nadie tiene derecho a destruir.

Hablar de acoso es importante, pero saber qué hacer cuando ocurre es aún más necesario.

Lo primero: buscar apoyo

Cuando una persona vive acoso, lo más importante no es denunciar de inmediato, sino proteger su bienestar emocional. Hablar con alguien de confianza —un familiar, un amigo, un compañero o un profesional en salud mental— ayuda a reducir el miedo y tomar decisiones con mayor claridad.

Guardar pruebas

Muchas veces el acoso ocurre de forma repetida. Por eso es importante conservar mensajes, correos, audios, fotografías o cualquier evidencia que permita demostrar lo ocurrido. No es necesario enfrentar sola la situación: documentar lo que pasa puede ayudar mucho en una denuncia posterior.

¿Dónde se puede denunciar en Colombia?

Dependiendo del caso, existen varias opciones:

  • Fiscalía General de la Nación: cuando el acoso incluye amenazas, presión, agresión o situaciones que pueden ser delito.
  • Comisaría de Familia: cuando hay violencia psicológica o acoso dentro del entorno familiar o de pareja.
  • Inspección de Trabajo o Ministerio de Trabajo: cuando el acoso ocurre en el entorno laboral.
  • Líneas de atención a mujeres (como la Línea 155): brindan orientación inmediata y acompañamiento.

El silencio no protege. Lo que protege es la conciencia.

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