EL PRIMER PASO NO TE LLEVA ADONDE QUIERES IR, PERO TE SACA DE DONDE ESTÁS.

“Cuenten conmigo, quiero un mejor Valle del Cauca”

Hace más de 15 años, a los 24 de edad, Ana Leidy, la tercera de los Erazo Ruiz, tomó una decisión en su vida: “voy a trabajar en el movimiento social, combinando la acción territorial con el trabajo académico y me dedicaré a liderar iniciativas en defensa del agua, derechos de las mujeres y luchas de estudiantes y trabajadores”.

En campaña hizo oposición a algunos proyectos o la manera de planearlos sobre todo de infraestructura (aeropuerto, tren de cercanías, los más virales) ahora estará de lado de desarrollarlos o cual es la posición.

El tren de cercanías es un proyecto absolutamente neurálgico para Cali y para todo el Valle del Cauca, y nunca nos hemos opuesto a su desarrollo. Por el contrario, creemos que es una infraestructura clave para la movilidad regional y para la integración económica del departamento. Nuestra crítica ha sido frente a la manera como se ha manejado el proyecto. Hoy, por ejemplo, el ente gestor —que está bajo una fuerte influencia política de la gobernadora Dilian Francisca Toro— ya está operando sin que exista todavía una cofinanciación asegurada, mientras se destinan recursos a salarios altos y a una estructura burocrática que termina alimentando una lógica política antes que técnica. Así es muy difícil generar la confianza que necesita un proyecto de esta magnitud”.

En el caso del aeropuerto Alfonso Bonilla Aragón, afirma, el problema también ha sido la forma como se administró durante décadas. Desde el año 2000 estuvo en manos de la concesión privada Aerocali y, en más de 25 años, el aeropuerto prácticamente no tuvo avances estructurales: la pista sigue siendo la misma, la segunda pista nunca se desarrolló y los accesos nacionales quedaron rezagados frente al crecimiento de la región.

“Eso demuestra cómo la politiquería y los intereses privados han frenado proyectos estratégicos para el Valle. Nuestra posición es clara: vamos a trabajar para que estos proyectos sí avancen, pero con transparencia, con planeación seria y alejados de las prácticas políticas que durante años han tenido al Valle rezagado en infraestructura.

Buenaventura siempre es ciudad campaña, pero de pocas realidades… ¿cuál es el plan para cumplirle a sus ciudadanos?

Buenaventura no puede seguir siendo solo una ciudad de promesas en campaña y de pocas realidades. Hace apenas cinco días se aprobó el CONPES 4185 para el Pacífico, un documento clave que busca empezar a desmontar las estructuras históricas de exclusión que han mantenido a esta región —y especialmente a Buenaventura— con enormes brechas en servicios básicos y oportunidades.

“Nuestra primera tarea será aterrizar ese CONPES, convertir esa hoja de ruta nacional en proyectos concretos, con seguimiento político y presupuestal para que realmente se ejecute. Pero hay una prioridad absoluta: el acueducto de Buenaventura. Garantizar agua potable permanente para la ciudad no puede seguir siendo una promesa aplazada. Si no resolvemos ese punto, es imposible hablar seriamente de desarrollo para Buenaventura.

“Cumplirle a la ciudad empieza por lo más básico: agua, servicios dignos e inversión real en su gente. A partir de ahí podremos empezar a saldar una deuda histórica con el Pacífico colombiano”.

Ana es de temer o de tener en cuenta y cómo es la mejor manera de que esté a favor de los planes que se tengan para un Valle productivo y equitativo.

Históricamente, los bloques parlamentarios del Valle han estado concentrados en proyectos de infraestructura que generan grandes contratos y réditos políticos, muchas veces intermediados por intereses económicos que todos sabemos también terminan influyendo en la financiación de las campañas. Nuestra apuesta es distinta. Creemos que la región necesita avanzar en infraestructura, por supuesto, pero también equilibrar la agenda pública con una inversión social mucho más fuerte. Eso implica priorizar educación, salud, cierre de brechas de pobreza y de exclusión, temas que durante años no han tenido el mismo peso en el debate ni en la gestión política del Valle del Cauca.

El desarrollo de la región no puede medirse solo por kilómetros de carretera o grandes obras, sino por las oportunidades reales que tenga la gente para vivir con dignidad. Por eso nuestra prioridad será poner también esos temas en el centro de la agenda regional.

“Creemos que superar esas formas de hacer política es precisamente lo que permitirá que el Valle del Cauca avance, con instituciones más transparentes, decisiones públicas más responsables y proyectos que realmente respondan a las necesidades de la gente”.

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