“CUENTEN CON QUE EXISTE TODA LA DETERMINACIÓN POR PARTE DEL GOBIERNO DEL TIGRE PARA DARLE LO QUE SE MERECE Y LO QUE LE HA SIDO NEGADO POR TANTOS AÑOS”
En Buenaventura votar por usted, Abelardo Gabriel De la Espriella Otero, fue una opción para solo el 13% de los más de 115 mil que votaron. Es decir, casi el 90% de los electores no confiaron en usted.
Pero, hubo otros casi 90 mil que no votaron y es casi el mismo número que lo hicieron en sentido contrario.
Como quien dice, la mitad más uno en el puerto no se metió en este lío electoral y si contamos que hay 300 mil más no aptos para votar, pues no habría razón evidente para que su investidura presidencial de hoy fuera diferente a sacar al puerto de su olvido y ponerlo a la altura de su título de Distrito.
Qué bueno que la amargura de sus habitantes de perder más de lo que no podían, sensibilice su inicio de gobierno y que la solidaridad y las visitas obligadas por las circunstancias hayan facilitado sus promesas de aplicar el término justicia, que bien conoce en su oficio de abogado. Y tenga en cuenta que Buenaventura es la capital del Pacífico, imagínese nomás si conoce el resto del Litoral.
Cuando leyó o le contaron que aquí faltaba todo, menos gente, fue cuando usted se bajó de su camioneta y puso a correr a la seguridad. El balón del tigre fue una oportunidad que usted ha sacado a bien en esta cancha.
De la Espriella ya está jugando el partido de su vida y no lo digo por ser presidente. Con el agua potable de Buenaventura y el Pacífico se han lucrado muchos y no solo porque se han llevado la plata es porque se la han ganado con sus promesas y campañas políticas.
Y como nos vamos entrando en los gastos de su mirada objetiva -la misma que advirtió con sus hijos jugando con los de apié y negros, y que convenció como dama social, su esposa, administradora y empresaria Ana Lucía Pineda Aruachán-, pues mire, le ayudo con este especial a desnudar cómo ha sido la situación, pero no para seguir lamentándonos… es para que no se repita, de verdad.
El acueducto no fue creado para la gente que aquí había hace medio siglo; se tiraron unas tuberías desde el punto más alto y de mejor agua, en calidad y caudal, para darle servicio a los buques que llegaban a la Sociedad Portuaria. Oportunidad que los habitantes aprovecharon para crecer a lo largo de la vía y el tubo de agua potable.
Ese mismo sistema por gravedad empezó a romperse por las familias buscando calmar la sed. Luego, la oportunidad política fue aprovechada por Acuavalle, la Sociedad de Acueducto y Alcantarillado de Buenaventura, SAAB, e Hidropacífico que luego de 20 años la devolvió a la SAAAB (una A más porque le incluyeron el aseo que no lo presta).
Por ahí han pasado más de una docena de alcaldes, más de una veintena de gerentes y ni se diga cuántos concejales, diputados, representantes y senadores. Incluso han pasado de nombrados a elegidos. Y el agua no ha llegado.
Ahí están los mismos u otros de la misma orilla esperando que determina. En comités cívicos, en cargos, con cartas de recomendación, cuota política o con la estampita del milagroso. Todos haciendo cuentas con los casi $300 mil millones. Usted verá, si supera la historia o la repite.
No sé si este será un medio de comunicación considerado “no afin” a su gobierno. En el anterior tampoco estuvimos en el 33.33% de la pauta oficial, pero le aseguro que actuamos con independencia, con el aporte de entes territoriales y algunos privados que nos han creido en 11 anos.

