Con el remezón de magnitud 7,4 volvió a ponerse a prueba la infraestructura del suroccidente colombiano. En el puerto de Buenaventura, el sismo expuso la fragilidad de un territorio donde el marco normativo no ha evolucionado a la par del riesgo geológico. El Plan de Ordenamiento Territorial (POT) del distrito, correspondiente al Acuerdo 003 de 2001, arrastra más de dos décadas de rezago frente a las dinámicas de expansión costera y relleno informal.
A 100 kilómetros del epicentro, en Cali, el comportamiento de las estructuras reflejó el limbo jurídico tras la anulación del Acuerdo 373 de 2014, que obligó a la capital del Valle a retornar de manera transitoria a los parámetros del Acuerdo 030 de 2000. Aunque Cali cuenta con estudios pioneros de microzonificación sísmica, la falta de adopción formal del nuevo POT dejó a la ciudad aplicando espectros de diseño y coeficientes de amplificación sísmica parametrizados hace más de dos décadas.
