EL PRIMER PASO NO TE LLEVA ADONDE QUIERES IR, PERO TE SACA DE DONDE ESTÁS.

Hoy anda el mundo buscando reconocimiento y visibilidad a través de ser viral y no de ser coherente. Esto ha llevado a los famosos a ser lo que no son. A convertirse en malos actores o a actuar de manera ridícula con tal de que sus cuentas digitales suban y multipliquen sus ingresos.

Las audiencias responden a lo que las plataformas han moldeado para mantener la atención de los millones de usuarios que “sin querer queriendo” automatizan con su likes el gusto por lo que su nuevo entertenedor le ofrece.

Los contenidos en facebook e instagram, sobre todo, mantienen el mismo formato actoral e incluso usan a modelos que repetitivamente hacen creer que lo visto es un hecho cierto y que se puede copiar como conducta en el mundo real.

Se prestan hasta para denigrar del género que por dinero se van con el que nunca muestra cara, pero que deja en la imaginación lo que pasará después de la aceptación.

Sin embargo, estos contenidos aún teniendo sus riesgos mentales y que alimentan los ingresos de tan pobres actuaciones resultan ‘suaves’ comparados con lo que hacen quienes se mueven en el medio de la política o la gobernabilidad.

Y lo grave es que están logrando llegar a gobernar, a los cargos de definición de la sociedad y los intereses socioeconómicos de sus gobernados.

Desde allí, soportados por los presupuestos, se cuidan de tener unos profesionales de la comunicación que produzcan piezas que sean contenidos virales. Jóvenes y personas veteranas que conocen de la manipulación a través de piezas que se ajustan al algoritmo y muestran lo que en la calle no es precisamente lo que sucede.

Cuando el titular decide contar con un o una estratega de la comunicación para intentar subir el clima de aceptación de sus gobernados espera que la próxima encuesta refleje el trabajo de lo que no es una política del profesional contratado, sino la orden caprichosa de quien gobierna que define a donde van las inversiones de publicidad y lo que él quiere expresar.

Además de querer ser el protagonista ‘disparando’ a todo lo que se mueve y colocando vallas y mensajes de su plan de gobierno que aunque en marcha no resulta efectivo para la realidad puntual de una ciudad que pide atención en aspectos como seguridad, movilidad y educación.

Y ni decir de los que la usan para desvirtuar a los entes de control que tienen las pruebas.

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