EL PRIMER PASO NO TE LLEVA ADONDE QUIERES IR, PERO TE SACA DE DONDE ESTÁS.

Si hay algo que anda mal en Buenaventura es que los mismos que no han evolucionado en sus vidas quieren seguir enredando el desarrollo del Distrito. Como si el territorio les debiera.

Tres paros cívicos generales (1969, 1998 y 2017), interminables atravesadas en obras de infraestructura y miles de taponamientos a la vida misma, al comercio internacional y a lo que implica generar más semilla para la violencia y la pobreza, no han hecho cambiar la gobernanza ni a los protagonistas que buscan la descendencia o al ‘panita’ más leal.

Pero, mientras retumban las pocas palabras verdaderas que ha dicho Gustavo Petro para la gente del Distrito (¡qué pendejada!, “un joven negro matando a otro joven negro, extorsionando a personas negras en medio de la pobreza. Ese no es el camino”), siguen dominando el liderazgo personas que se han equivocado, una y varias veces.

Gente que se ha empeñado en su parecer y no en el sentido común, en dizque la defensa social y no en la razón técnica o científica. Es hora de dar un paso al costado, de retirarse, de dejar el camino para que otros con mejores vistas, con sentido gerencial y administrando una verdadera colectividad tomen mejores decisiones.

Es hora de enfocarnos en ciudad. Todos. Las madres gestantes, las madres, las solteras, los niños, los jóvenes, los adultos, los padres y hasta ‘los panas’. No pases por encima del hueco, aunque lleve tres paros sin tapar.

No es solo protestar porque nos cobran. Es pagar lo justo. No es quitarle al que poco tiene. Es compartir con el que no tiene. No es ir a aprender solamente. Es enseñarle al que no sabe. Así al estilo del “Caballo” Junior Jean que con su arte divulgó cómo debe ser que nos empoderemos del ser y no del poder.

No es que no haya agua. Es que no buscamos proteger a Escalerete, el río que nos da la vida. ¿Sabes que pasaría si se desconectara de la poquita infraestructura que existe?

Es hora de valorar una maniobra en cada válvula y a quien la hace. Es hora que gerenciemos el sistema que ya se ha comido $1,2 billones y no pasa de las 4 o 6 horas.

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