
“He caminado el Valle del Cauca porque quiero representarlo con conocimiento real de sus problemas. Mi compromiso es trabajar para que la salud funcione, para que los recursos lleguen y para que la gente vuelva a creer en la política”, asegura Michelle Obando candidata a la Cámara de Representantes por el Valle, por el Frente Amplio Unitario, con el número 10.
Con un mensaje centrado en la transformación del sistema de salud, el control político y la gestión eficiente, Michelle Obando se consolida como una candidata viable y empática para representar al Valle en el Congreso de la República.
Ha recorrido el Valle escuchando a la gente en las calles y en los hospitales. En Buenaventura, Florida, Buga y Tuluá, por ejemplo, la historia se repite: dificultades en el sistema de salud, crisis de seguridad y una creciente falta de confianza en las instituciones.
“En cada municipio que visito escucho lo mismo: filas interminables para reclamar medicamentos, citas con especialistas que tardan meses y hospitales asfixiados por deudas. La salud no puede seguir siendo una promesa incumplida”, señala de manera enfática.
La crisis de las EPS y el impacto en el Valle
El departamento enfrenta un momento crítico: cinco EPS —Nueva EPS, Emssanar, Asmet Salud, Coosalud y S.O.S.— se encuentran bajo intervención del gobierno Nacional. Esto significa que cerca del 90% de los vallecaucanos estamos afiliados a entidades intervenidas, mientras la red hospitalaria acumula deudas que superan los $6 billones.
“Esta situación exige liderazgo técnico y voluntad política desde el Congreso. No podemos permitir que el paciente sea quien pague los errores administrativos. El sistema tiene que responder con eficiencia y humanidad”.
“No hablo del sistema de salud desde el escritorio. Lo viví en carne propia, sentí la angustia de esperar una autorización y la incertidumbre de no saber si el medicamento llegaría a tiempo”.
Nacida en Tumaco, Michelle Obando llegó al Valle del Cauca a los 16 años y lo convirtió en su hogar sin romper el vínculo con su tierra natal. Abogada administrativista de 35 años, su vocación pública está atravesada por una experiencia personal que marcó su vida: es sobreviviente de cáncer y perdió a su madre por la misma enfermedad.
Lejos del sensacionalismo, su historia le ha dado una perspectiva que hoy se traduce en propuestas concretas para transformar el sistema de salud colombiano.
